Kim Jong-il, líder de la dictadura comunista de Corea del Norte, murió este sábado de un ataque al corazón causado, según la Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA) , por una “gran tensión mental y física”, tal y como se dio a conocer a los medios de comunicación. El dirigente, de 69 años, ya había sufrido una apoplegía en el año 2008 y era diabético. Llevaba al mando del gobierno norcoreano desde hacía 17 años, poder que había heredado de su padre Kim Il-sung.
Su hijo Kim Jong-un, del que según su biografía tiene 29 años, ha sido señalado como sucesor y la KCNA ha urgido al pueblo norcoreano a mostrar su apoyo al Brillante Camarada, el futuro dirigente de este país, considerado la última reserva del comunismo stalinista. Otros países asiáticos, como Japón y Corea del Sur, están alerta ante las posibles consecuencias que pueda tener el cambio de gobierno, puesto que se desconoce la magnitud del arsenal militar y nuclear almacenado por Corea del Norte. No obstante, algunos medios surcoreanos confirmaron que hoy Corea del Norte ha estado realizando pruebas con misiles de corto alcance.
Según anunció el Comité Funerario Nacional, se ha decretado luto nacional del 17 al 29 de diciembre, y los restos del dictador serán expuestos en el Palacio Kumsusan, para recibir las condolencias y despedidas de los ciudadanos.


















