Liza Dalby es una antropóloga y escritora americana conocida también por haberse convertido en Ichigiku, la primera extranjera en trabajar como geisha en Japón. Tuvo la oportunidad de viajar a Japón durante su adolescencia y alojarse con una familia en la isla de Kyushu. Durante la estancia mejoró su dominio del idioma japonés y tuvo que adaptarse a la cultura y al modo de vida del país nipón. Poco después comenzó a estudiar samishen, el tradicional instrumento de cuerda japonés, lo que se convirtió en un camino directo hacia el mundo de la flor y el sauce, el mundo de las geishas.
Al graduarse en Antropología en la Universidad de Standford elaboró una tesis doctoral acerca del mundo de las geishas, tan poco conocido e incomprendido en occidente. Viajó a Kioto a mediados de los años 70 y fue acogida por una okiya (casas en las que conviven las geishas de una misma “familia”) hasta el punto de ser conocida como Ichigiku, una geisha americana. Con la experiencia adquirida, no sólo escribió su tesis con éxito, sino que publicó una de sus obras más conocidas, Geisha.
Liza Dalby ha escrito y publicado diferentes trabajos, como Geisha, Historia de Murasaki o Hidden Buddhas, aún no publicado en España, además de dedicarse a la enseñanza e investigación. Tokyo Station ha tenido la oportunidad de charlar con ella y plantearle algunas preguntas sobre su experiencia y su carrera profesional.
Pregunta: Los estudios antropológicos que ha realizado sobre las geishas están considerados como un retrato bastante preciso de la sociedad japonesa y las geishas durante los años 70. En su opinion, ¿cuál es la situación actual de las geishas en la sociedad?
Respuesta: El mayor cambio ha sido la consolidación y el resurgimiento de las comunidades geisha de Kioto. Creo que esto tiene que ver con que las geishas estén llevando el estandarte de las tradiciones en una ciudad que se ha convertido en la principal representante de las tradiciones en Japón. El número de geishas en Tokio y en otras ciudades está menguando.
P: ¿Piensa que la sociedad japonesa ha cambiado su visión sobre las geishas durante las últimas décadas?
R: Sí, decididamente las geishas han aumentado su estatus y se han vuelto más prestigiosas. Aunque siempre han sido respetadas en su posición, siempre ha existido la sensación de que una señorita joven y educada jamás entraría en la profesión. Hoy en día se ve hasta glamorosa.
P: ¿Cómo se interesó en Japón?
R: Mi primer bocado de Japón fue leerme la traducción de La Novela de Genji, realizada por Arthur Waley, mientras estaba en el instituto. Entonces, por pura coincidencia, tuve la oportunidad de ir a Japón tras la graduación.
P: ¿Cuál es el camino que deber seguir una joven para convertirse en maiko (aprendiza de geisha), tras la Segunda Guerra Mundial?
R: Ha habido un gran cambio aquí. Cuando hice mi investigación original en los setenta, las chicas tenían que tener algún tipo de contacto con el mundo geisha (me estoy refiriendo a Kioto en este caso), para ser presentadas a una casa de té que quisiera patrocinarla. Aunque esto aún sigue siendo así, ahora es posible para las jóvenes el contactar con estas casas de té mediante correo electrónico desde cualquier parte de Japón para empezar el proceso de selección.
P: ¿Fue más difícil para usted acostumbrarse a su vida en Pontocho, o volver a su antiguo estilo de vida tras regresar a los Estados Unidos?
R: ¡Ambas cosas fueron difíciles! Pero el proceso de sumergirme en Pontocho fue gradual. Irme fue un giro súbito.
P: Estudiar a las geishas y realizar trabajos sobre las mismas implica una aventura inevitable hacia el Japón más tradicional. ¿Piensa que este lado más tradicional de Japón está desapareciendo?
R: En absoluto. Si es que ocurre algo, los japoneses atesoran sus tradiciones aún más.
P: Hemos visto cómo tendencias japonesas como el anime, el manga, la música e incluso la moda han pasado de ser underground a algo comercial, ganando rápidamente seguidores entre los jóvenes de todo el mundo. En su opinión, ¿cuál es la razón de esta popularidad, que ha incrementado a la velocidad del rayo?
R: La estética japonesa es dramática y diferente para los occidentales. ¡También es increíblemente atractiva!
P: Cuando viajó a Japón (convirtiéndose con el tiempo en Ichigiku), ¿tenía planes de escribir un libro? ¿Cómo fue para usted experimentar el éxito y las alabanzas de la crítica con sus libros?
R: Mis primeras intenciones iban sobre escribir mi disertación sobre las geishas. Sin embargo, durante ese proceso, sentí que las exigencias específicas propias del estilo de escribir académico nunca alcanzarían al lector medio. Se volvió más importante para mí el adquirir habilidades como escritora antes que como académica. Así que para escribir mi libro, Geisha, aparté a un lado la disertación y volví a las notas de mis cuadernos de campo, intentando introducir en las mismas mi propia experiencia, así como lo que había aprendido de las propias geishas.
P: Vivir en Japón supone enfrentarse a un fuerte cambio en la mentalidad, los valores y la ética en general para un occidental. ¿Cuál fue el mayor desafío al que tuvo que enfrentarse cuando comenzó a vivir allá?
R: Tenía 16 años, siendo mi habilidad con el japonés muy limitada cuando fui por primera vez. Todo era tan poco familiar que es difícil decir cuál fue el mayor desafío. ¡La comida fue un desafío! ¡Los futones en lugar de las camas eran extraños! ¡El butsudan de la sala principal era incomprensible! Pero fue entonces cuando oí por primera vez el shamisen, y me enamoré de ese sonido raro y plañidero…
P: Por favor, cuéntenos algo sobre sus proyectos de futuro.
R: Planeo hacer una novela gráfica.
Si quieres conocer más a Liza Dalby, visita su página oficial haciendo click aquí.
Realización de la entrevista: Laura Martín
Traducción: Carlos Yanes

















