Nos tomamos un té con… Marc Bernabé

¿Ya conoces al autor de "Japonés en viñetas"?

1 Ver Y Leer 9 diciembre, 2011 Escrito por Laura Martín

Marc Bernabé es traductor e intérprete japonés, especialmente de manga y anime. Nacido en Barcelona en 1976, lleva ya a su espalda numerosos tomos y capítulos traducidos, en los que se encuentra la serie Japonés en viñetas, Kanji en viñetas, Kanji para recordar, Hanzi para recordar y una guía de viajes del país nipón llamado Rumbo a Japón. Entre los títulos manga que ha traducido caben destacar Death Note, Doraemon, Fullmetal Alchemist, Love Hina, Naruto, Ranma ½ y Sin Chan, mangas que han sido muy populares entre los lectores de dicho género. Gestiona sus propias traducciones desde la empresa Daruma Serveis Lingüístics, SL, donde es fundador y director de la misma y cuenta con un amplio grupo de colaboradores.

Todo suele tener un comienzo, algo que nos inspira o que nos incita a seguir ese camino. ¿Cómo y cuándo empezó tu afán por el japonés?

Desde muy pequeño siempre me había atraído Japón, no por nada en especial, sino pura y simple atracción. Siempre que veía algo en la tele que hablase de Japón (el Japón moderno, quiero decir, el antiguo también pero no tanto), o una foto o lo que fuera en un libro me sentía irremediablemente atraído hacia eso.
Tal vez, como consecuencia lógica de eso, en mi adolescencia temprana me sentí fuertemente atraído por esos dibujos animados japoneses, sobre todo Dr. Slump –aún hoy mi favorita– y Dragon Ball. Me encantaba el estilo de dibujo y la historia de estos programas, pero sobre todo alucinaba cuando, al principio de los episodios, salía su título en perfecto japonés. Esos “garabatos” me llamaban poderosamente la atención, así que decidí que algún día intentaría aprender japonés.
Años más tarde, entré en la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde pude hacer realidad ese afán.

Muchos de los lectores de manga se iniciaron en este formato de lectura a partir de alguna obra que les llamó la atención o porque vio su correspondiente anime en la televisión. ¿Con qué series consideras que iniciaste tu mundo en el manga y anime?

En mi infancia me encantaba Mazinger Z (no recuerdo casi nada, era muy pequeño, pero sí que sé que jugaba continuamente a los “puños fuera”), y luego, cómo no, a Heidi y Marco. Luego vino el gran boom, con Dr. Slump, Dragon Ball, Campeones y otras series. Fue con estas series cuando fui consciente de que venían de Japón, ya que antes, con Mazinger, Heidi y Marco, no tenía ni idea de su factura nipona.
Hay mucha gente que se dedica a hacer fansubs (subtitular al castellano series en japonés) de series sin licenciar de manera altruista, aunque muchos desearían llegar a donde has llegado tú: trabajar de traductor de series manga y anime. ¿Alguna vez has hecho algún fansub aunque sea para tus amigos? ¿Habías practicado antes traduciendo series antes de llegar a trabajar?
Cuando yo empecé no había tantos fansubs ni scanlations como ahora, y ciertamente no se distribuían vía internet sino de forma física. Así, había gente que se dedicaba a subtitular sin ningún ánimo de lucro películas o series de anime y luego las distribuía copiando las cintas VHS, y otros se dedicaban a traducir, rotular, fotocopiar y encuadernar manga en forma de pequeños libretos: las “fanediciones”.

Nunca llegué a traducir anime, pero sí colaboré en un par de fanediciones, incluso financiándolas yo mismo, adscrito al grupo de faneditores SADEL http://dreamers.com/sadel/. Un amigo mío se encargaba de la rotulación mientras yo me encargaba de traducir (curiosamente, ahora somos los dos profesionales del manga, él rotulista y yo traductor). Solo llegamos a hacer dos fanediciones, y solo sacamos un número de cada una: la primera fue Monster, y la segunda Jigorō, las dos de Naoki Urasawa. Planeta anunció la licencia de Monster en el mismo Salón del Manga en el que presentamos la fanedición, mientras que de Jigorō publicamos todo el material existente (unas cien páginas) dedicado al peculiar abuelo de la judoka Yawara “Ginger” Inokuma.

La razón por la que me embarqué en estas fanediciones es que en aquel entonces se editaba muy poco manga en España y yo era un gran fan de Naoki Urasawa. Quería darlo a conocer para provocar interés entre los aficionados, un interés que, eventualmente, pudiera derivar en una licencia oficial. Como por casualidad así sucedió, dejé de traducir Monster por mi cuenta y, unos meses más tarde, una feliz casualidad hizo que pasara a hacerlo como traductor oficial del manga para Planeta.

La regla de oro de los faneditores en aquel entonces era dejar inmediatamente de faneditar una serie en el momento en el que se licenciara, ya que nuestro objetivo era simplemente dar a conocer una serie en concreto o seguir con series que habían sido cortadas en su momento (caso de Patlabor, City Hunter, Maison Ikkoku…).

Llegar a trabajar como traductor no debe ser una tarea fácil, y uno debe estar bien formado para ser competente en su trabajo y vivir de ello. ¿Cómo llegaste a trabajar de traductor? ¿Cómo fue todo ese proceso hasta llegar a hoy en día?

Pues una vez me sentí preparado para trabajar profesionalmente empecé a enviar currículos; al contrario de lo que pueda parecer, no me moví por enchufes (^_^). Y es que en aquel momento apenas conocía a nadie en el mundillo ya que, como me crié en un pueblo, no conocía a nadie con quien compartir mi afición, así que tuve que empezar picando piedra, como cualquier otro.

Al cabo de unos meses de enviar mi CV, Planeta DeAgostini se puso en contacto conmigo, hice una prueba de traducción y la superé. Con Glénat fue similar, ya que fui a visitar sus oficinas con una amiga y resultó que justo estaban buscando traductores de japonés, ya que en aquel entonces trabajaban desde el francés y querían dar el paso de traducir desde el original japonés en vez de depender de segundas traducciones. Los mostré mi CV, les gustó y empezamos a trabajar. El típico caso de “estar en el lugar adecuado en el momento adecuado”.

Pero mi primer encargo fue fruto de la casualidad, ya que corría el agosto del año 2000 y nos llamaron diciéndonos el chivatazo de que TV3 estaba buscando traductores para una nueva serie y que, como todos los traductores oficiales estaban de vacaciones, tenían que encontrar “sangre nueva”. Así, llamamos y, tras un corto proceso de selección, nos dieron el encargo, que resultó ser Shin Chan. ¡Nuestro primer encargo resultó ser la serie que más ha definido nuestra trayectoria profesional en todas las facetas!

Logo de su proyecto actual, Masters Of Manga.

La mayoría de gente que tiene curiosidad por el japonés desea aprenderlo, ya sea como hobbie o encaminado al mundo laboral. ¿Cómo fue tu formación en japonés? ¿En qué lugares estudiaste? ¿Qué recomendarías a los lectores de Tokyo Station Magazine para poder aprender el idioma?

Yo entré en la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad Autónoma de Barcelona. El japonés es uno de los idiomas que se pueden estudiar en esta carrera, así que tuve suerte en este sentido. Además, estando en la universidad pude optar a un puesto de un año como estudiante de intercambio en Kioto. Allí aprendí muchísimo, y eso definió mi posterior carrera: más tarde conseguí un puesto en el JET Programme para trabajar en el Ayuntamiento de Yokohama durante la preparación y celebración del Mundial de Fútbol 2002 Corea/Japón y finalmente La Caixa me concedió una beca para estudiar un máster, durante tres años, en Osaka.

Lo que recomiendo para aprender el japonés es muy sencillo: mucha ilusión. El japonés es un idioma complicado para un occidental y es fácil rendirse. Tienes que tener mucha ilusión, ganas y motivación y procurar mantenerla como sea. Por supuesto, tienes que tener tiempo. Pero sin ganas no llegarás muy lejos, ya que es fácil rendirse.

El japonés no es un idioma que en nuestra cultura tenga mucha relevancia y, muchas veces, si nuestro círculo de amigos o familiares no comprenden el gran mundo que abarca el manga y el anime, suelen ver el estudio del idioma como algo inútil o sin futuro. ¿Tuviste algún problema o te sentiste discriminado por algunas personas de tu entorno? ¿Cómo seguiste adelante?

Pues curiosamente jamás tuve ningún problema en este sentido, al contrario. Todo el mundo, empezando por mis padres, me apoyó. Supongo que es una cuestión de mentalidad regional: en Catalunya, de donde soy, hay muchas empresas japonesas (Honda, Yamaha, Kao, Sanyo…) y en general hay mucha afinidad y amistad con Japón. Los japoneses caen bien, no sé. Así que todo el mundo pensó que había hecho una gran elección al estudiar japonés, ya que así podría optar a muy buenos trabajos relacionados con estas empresas. Al final, como sabes, terminé en el mundo del manga en vez de en el industrial, pero por lo que parece no iban muy desencaminados.

Nunca me he sentido discriminado por estudiar japonés. Lógicamente, algunos me miraban como si fuera un “bicho raro”, pero no despectivamente, sino más bien con cierta admiración, en plan “uau, ¿y ya te aclaras con estos garabatos? ¡Qué inteligente eres!” (como si fuera más “inteligente” alguien que estudia japonés que alguien que estudia informática o medicina, lo cual evidentemente no es cierto).

Los proyectos personales que llevemos a cabo nos suelen llenar bastante en nuestra vida, sin embargo, empezar un proyecto en solitario suele ser un trabajo muy duro, sobre todo si hay que compaginarlo con nuestra vida personal y laboral. ¿Cómo surgió la idea de Masters of Manga y cómo fue su comienzo? ¿Cómo compaginas tu proyecto con tu día a día?

Hacía muchísimo tiempo que fantaseaba con la idea de escribir un libro sobre manga. Me gusta mucho el manga y considero que, por mi perfil (sé japonés, soy coleccionista, me gusta la historia del manga, etc.) puedo escribir algo distinto e interesante. Sin embargo, hay varias obras publicadas, sobre todo en inglés, realmente buenas, y no veía el sentido a hacer un libro que fuera “más de lo mismo”.

Pero nunca descarté la idea, y finalmente se me encendió la bombilla: podría intentar hacer un libro sobre manga totalmente distinto, entrevistando a grandes autores de hoy y de ayer. Como los más veteranos que aún siguen vivos tienen ahora entre 70 y 80 años, es algo que debe hacerse de forma urgente, y sorprendentemente tuve mucha suerte y conseguí muchas entrevistas durante mi estancia en Japón en marzo-abril-mayo de este año 2010. Entonces vi que este proyecto podía ser una realidad.

Sin embargo, la confección de este libro es un proceso muy lento y arduo; yo calculo que necesitaré dos años por lo menos. Pero no podía tener este material en mi disco duro sin más, se puede decir que ansiaba compartirlo. Así que decidí abrir una página web donde iría presentando los progresos del proyecto a medida que fuera trabajando en él: www.mastersofmanga.com.

Compaginar mi proyecto con el día a día es complicado, porque este es un proyecto que lleva muchas horas y, con una niña de un solo año a mi cargo, a veces cuesta mucho conseguir el tiempo suficiente. Afortunadamente, como traductor freelance tengo cierta libertad de organizar mi horario como quiero, así que a partir de este septiembre, cuando mi hija vaya a la guardería, intentaré montar una rutina con unas cuantas horas de traducción y coordinación de traducciones, y tal vez un par de tardes dedicadas por entero a MoM.

Hasta ahora he ido sacando tiempo un poco de debajo de las piedras: una hora aquí y otra allá, pero tal vez mi secreto sea que me sé organizar bien y puedo llevar varias cosas a la vez sin ofuscarme. Y, lógicamente, también está la gran ayuda de bastante gente de mi alrededor, gente que me apoya y que cree en este proyecto. Dinero no va a dar, al menos no como para resultar un proyecto rentable en el sentido de “remuneración decente por las horas invertidas”, pero sabe que esto me hace mucha ilusión y al fin y al cabo lo que realmente mueve mi “motor” es eso: la ilusión y las ganas de hacer cosas. Si pierdo eso, me paro y me convierto en una persona de lo más aburrida.

Hay momentos en nuestras vidas que nos hacen flaquear y dudar si realmente debemos seguir en lo que nos hemos estado esforzando. ¿Has vivido algún momento así? ¿Qué te ha impulsado a seguir adelante para llegar tan alto en tu trabajo?

Huy, sí, muchos momentos así ha habido. Momentos de demasiado trabajo, tanto que no teníamos tiempo de hacer nada más que trabajar, momentos duros, reveses… No me quejo porque en general la vida me ha tratado muy bien hasta ahora, pero lógicamente todos tenemos altibajos.

Lo que me ha impulsado a seguir adelante ha sido siempre las ganas de hacer algo nuevo, la ilusión. Así, a mi alrededor siempre verás proyectos varios: eso es mi “gasolina”. El antiguo portal web de cultura y lengua japonesa Nipoweb, la serie Japonés en viñetas, el blog MangaLand y ahora Masters of Manga forman parte de este anhelo por hacer algo nuevo, por crear, y por divulgar.

Japón es un país lleno de sorpresas para nosotros, sobre todo por tener una cultura tan diferente a la nuestra. ¿Qué cosas te han llamado más la atención de la cultura nipona?

Complicada pregunta. A mí Japón me gusta mucho en general. Lógicamente hay cosas de Japón y de los japoneses que detesto, pero hay muchas otras cosas que amo con locura, tantas que no sé ni por cuál empezar.

En mi primer año en Kioto, por ejemplo, me pateé toda la ciudad y sus templos, disfruté del Japón más tradicional. Luego, en Yokohama disfruté del Japón más moderno, del centro neurálgico del país situado en la capital Tokio (Yokohama y Tokio están a solo una hora de distancia en tren o menos), mientras que los tres años en Osaka los pasé disfrutando del Japón más “cutre”, “de a pie”, entrañable.

Cada faceta de Japón tiene su gracia: nunca he llegado a vivir en el Japón rural, pero por supuesto lo he visitado y me parece también extremadamente interesante. Me encantaría vivir también una temporada en Aomori, en Shikoku o en el sur de Kyūshū…

Además, muchos de nuestros lectores desean algún día viajar a Japón como tú, aunque al ser tan inmenso y repleto de lugares interesantes que visitar nos quedamos limitados a la hora de tiempo y dinero para recorrer el país. ¿Qué lugares recomendarías visitar a los lectores si lo visitan algún día?

Japón es un país con tantas facetas distintas que realmente cada cual puede encontrar “su” Japón. Si lo que se busca es tradición, entonces hay que priorizar Kioto, Nara y la zona de Kanazawa, combinando tal vez visitas al norte rural (Aomori, Yamagata, Akita…), o a las islas de Shikoku y Kyūshū.

Si lo que se busca es modernidad y tecnología, así como maravillas arquitectónicas contemporáneas, entonces hay que centrar la visita en Tokio básicamente. Lo mismo en el caso del manganime: Tokio es donde hay que ir, y si es posible desplazarse a Takarazuka, cerca de Osaka, para visitar el museo Osamu Tezuka.

Si buscas naturaleza, entonces la isla de Hokkaidō y el norte rural de la isla principal, Honshū, es donde tienes que ir, así como a Shikoku y el sur de Kyūshū. Y si buscas algo en plan tropical y muy distinto, Okinawa es tu lugar.

Para festivales, cómo no, Kioto es la reina, aunque los festivales que de lejos más me gustan son el Nebuta de Aomori, increíblemente colorido, pintoresco y divertido, y el cafre-festival Danjiri de Kishiwada, donde abundan los accidentes y resulta de lo más alocado.

Para rizar el rizo, una recomendación de uno de los lugares más interesantes que he visitado en Japón: el monte Osorezan. Impresionante y maravillosamente tétrico y de muy difícil acceso por la escasez de transporte público que hay en la zona.

Por último, muchísimas gracias por toda la atención prestada para la entrevista. Desde aquí somos conscientes del poco tiempo disponible que puedas tener, por lo que dedicarnos todo este tiempo es de agradecer de todo corazón. ¿Te gustaría comentar algo más y dedicar unas palabras a nuestros lectores de Tokyo Station Magazine?

Muchas gracias a vosotros por la entrevista. Me dejo muchas cosas que comentar, sin duda, pero el tiempo disponible es limitado.

A los lectores me gustaría decirles que nada es imposible, que si tienes un sueño lo que tienes que hacer es ir a por él, luchar por él. En esta vida nadie te regala nada y tienes que ir a buscar aquello que quieres. Muchas veces no lo conseguirás, pero en ocasiones resulta sorprendente descubrir que, algo que parecía muy complicado, en realidad no lo es tanto. Solo tienes que trabajar e intentar hacerlo lo mejor que puedas; a veces te sorprenderás de los resultados que consigues.

Y no pretendas hacer cosas muy grandes en poco tiempo. Hay que aprender a dosificarse y, cuando te embarcas en algo muy grande, es mucho más efectivo dedicarle un par de horas al día (ojo: ¡todos los días!, no vale lo de “hoy paso, que tengo deberes o tengo exámenes”) que pasarte un mes entero trabajando 8 o 10 horas al día solo en eso. Sin duda avanzarás mucho más con lo primero, porque conseguirás no hastiarte. De la otra manera parece que puedas avanzar más, pero lo cierto es que, a veces, más es menos. Dosifícate y no pierdas la ilusión.

 

Visita su blog en http://www.mangaland.es/

  • http://www.facebook.com/Mauro.Krypton Mauro Rguez Martín

    Que decir de este gran traductor y autor, además de que es una increíble persona!

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